PRÓXIMAS LECTURAS 2019: FEBRERO, MARZO Y ABRIL

PRÓXIMAS LECTURAS: FEBRERO-MARZO-ABRIL

FEBRERO 19

MADRE DE LECHE Y MIEL, de  Najat El Hachmi

Ed. Destino/384 pág./20,50 €

Madre de leche y miel, de  Najat El Hachmi, narra en primera persona la historia de una mujer musulmana del Rif, Fátima, que ya adulta, casada y madre, deja atrás a su familia y el pueblo donde ha vivido siempre, y emigra con su hija a Cataluña, donde lucha para tirar adelante. En esta historia se narran las dificultades de esta inmigrante, además del desajuste entre todo lo que ha vivido hasta ahora, y en lo que creía, y este nuevo mundo. También se narra su lucha para tirar adelante y dar un futuro a su hija.

Articulada como un relato oral en que Fátima vuelve al cabo de los años de visita a la casa familiar y cuenta a sus siete hermanas todo lo que ha vivido, Madre de leche y miel nos ofrece una visión profunda y convincente de la experiencia de la inmigración desde el punto de vista de una mujer musulmana, madre, que vive sola, sin el apoyo de su marido. Y a la vez nos ofrece un fresco completo de lo que supone hoy en día ser mujer en el mundo rural musulmán.

MARZO 19

CARA DE PAN, de Sara Mesa

Ed. Anagrama/144 pág./16 €

Cara de pan cuenta una historia aparentemente simple. Una niña de rasgos ya preadolescentes, atraviesa una crisis de identidad y un buen día decide no volver a clase. Sufre acoso en el instituto porque ni su aspecto ni su actitud coinciden con el estándar establecido: es gorda, unos granos impertinentes salpican sus brazos, es introvertida y no tiene novio. Todo su aspecto se resume en el humillante mote que le ha puesto Marga, la listilla del grupo, cara de pan, donde la cara funciona como “símbolo de todo un cuerpo, de toda una entidad”. Durante las horas que debería estar en clase, la niña se refugia en un parque, dentro de un espacio recogido al que se accede atravesando un seto.

Un día se encuentra con un hombre con el que poco a poco entabla conversación hasta que se hacen amigos. Los dos son unos desclasados, están fuera de lo que se considera normativo; ella es una niña rara y él es un viejo de elegancia trasnochada que va siempre con la misma ropa, ya sucia, y con “la misma expresión de asombro y pudor”, un hombre al que le cuesta articular las palabras y cuya actitud resulta chocante. Los dos crean un mundo que no sobrepasa el cercado tras el que se ocultan mientras se van conociendo y hablan de pájaros y de Nina Simone, las dos pasiones del viejo. En ese espacio propio y ajeno a todo lo demás, él decide llamarla Casi (de casi catorce, porque ella todavía no ha alcanzado esa edad) y ella a él Viejo, un término que en su relación carece de connotaciones negativas. Desde el principio, Casi nota que el viejo es un tipo raro, aunque no sabe calibrar el alcance de su singularidad, pero le parece que puede fiarse de él aunque sabe, porque lo tiene instalado en su imaginario, que la amistad entre un viejo y una niña no es normal. Una historia elusiva, obsesiva, inquietante y hasta incómoda, pero al mismo tiempo extrañamente magnética, en la que palpitan el tabú, el miedo al salto al vacío de la vida adulta y la dificultad de ajustarse a las convenciones sociales…

Estos dos personajes escurridizos y heridos establecerán una relación impropia, intolerable, sospechosa, que provocará incomprensión y rechazo y en la que no necesariamente coincide lo que sucede, lo que se cuenta que sucede y lo que se interpreta que sucede.

ABRIL 19

LA SILLA DE ELIAS, de Igor Štiks

Ed. Destino/ 336 pág./19,50 €

La silla de Elías es una novela deslumbrante acerca de la fragilidad de la memoria, la historia herida de Europa, el amor y la desolación… En la estela de la gran tradición centroeuropea, la prosa de Igor Štiks demuestra el poder catártico de la escritura. Una novela en la tradición de la gran novela centroeuropea con toda la dimensión trágica de las grandes historias.

El escritor austriaco Richard Richter acaba de separarse y está sumido en una profunda crisis artística e intelectual. Regresa entonces a su Viena natal, tras veinte años de ausencia, y se instala en la casa donde vivió de niño. Detrás de una biblioteca, descubre un viejo cuaderno que perteneció a su madre, en el que ésta transcribió una carta de diciembre de 1941 dirigida a un tal Jakob Schneider, un judío de Sarajevo que fue su amante, y el verdadero padre de Richard. A raíz de este hallazgo, Richard no sólo se cuestiona su propia identidad, sino también el sentido de su obra literaria y su postura política. Desazonado, viaja a Sarajevo, asediada por las milicias serbias, y allí, en una sinagoga, sentado en la silla de Elías –destinada a la circuncisión de los niños–, mientras repasa un listado de nombres de judíos asesinados durante la segunda guerra mundial, conoce al excéntrico y sabio Simón, que, como Alma, una bellísima actriz de teatro con quien vivirá una historia de amor, le llevarán hasta Jakob Schneider. Pero la historia de su padre difiere de la de su madre en una cuestión fundamental: Jakob está convencido de que fue su amante quien lo entregó a la Gestapo…